LANZADERAS DE EMPLEO Y EMPRENDIMIENTO SOLIDARIO EN CANTABRIA: Algo más que un programa para la búsqueda de empleo

Por Mirian Gómez Sánchez

 

El proyecto Lanzaderas de empleo y emprendimiento solidario (LEES), nació en el 2012 en el seno de la Fundación Santa María la Real, con el compromiso de luchar contra el paro, como una vía para fomentar la cultura colaborativa en un marco donde el mercado laboral estaba exigiendo nuevas formas de actuar a la hora de buscar empleo.

 

A día de hoy, son decenas las lanzaderas que se han llevado a cabo en nuestra comunidad, y solo en este año -en su 8ª edición- se han impulsado 16 iniciativas. Este dato, junto con el hecho de que el formato ha sido adoptado a nivel nacional, remarca y no deja duda del éxito del programa.

Qué es y en qué consiste 

La lanzadera está compuesta por un grupo de hasta 20 personas que, habiendo sido informados generalmente a través de otros organismos de orientación laboral como el Servicio Cántabro de Empleo o la Agencia Local de Desarrollo pertinente, entran en contacto con el programa mediante una entrevista con su coordinador/a en la que conocerán más en detalle su funcionamiento.

A partir de aquí, comienza la andadura de varios meses en los que estas personas no solo mejorarán su empleabilidad, si no que descubrirán incógnitas subyacentes de sí mismos que contribuirán a un gran desarrollo profesional y también personal.

“Lanzadera se basa en la formación de un grupo de personas que se transforman en equipo durante la búsqueda de empleo. Se crea un ambiente colaborativo. Todos colaboran”, afirma Daniel Portilla, concejal de Empleo y Desarrollo Empresarial de Santander.

Por su parte, José Manuel Callejo, director del Servicio Cántabro de empleo (EMCAN), señala que el proyecto nació tras “reflexionar acerca de las políticas activas de empleo que se estaban desarrollando hasta la fecha”. “Se empezó a tomar conciencia de la necesidad de un cambio en la evolución de las políticas activas de empleo, que comenzaban a denominarse políticas de activación para el empleo, englobando también lo que sería la parte de intermediación laboral”.

En cuanto a su nombre, Lanzaderas de empleo y emprendimiento solidario, éste último término es clave en el funcionamiento y carácter del programa, pues esconde la filosofía colaborativa que adoptan los miembros que participan en él.

Elisa González, participante actual de la Lanzadera Joven la define como “un grupo de trabajo que potencia las habilidades profesionales y la motivación en un entorno en el que psicológicamente te comprenden más”. 

Muchos de los participantes de esta lanzadera, con edades comprendidas entre los 20 y 30 años, coinciden en que su principal motivación para realizar este programa de largo periodo era mantenerse activos para generar oportunidades.

“El primer día que vine, tuve claro que quería participar puesto que en ese momento no tenía nada, y no iba a perder nada. Si ganaba algo eso que me llevaba”, enunciaba Beatriz Mantecón, ex participante de la Lanzadera Joven.

“Yo a todas las personas que están en desempleo se lo recomiendo, porque sientes que tienes algo por lo que levantarte por las mañanas, una función y un objetivo aunque no obtengas remuneración”, declara Elisa.

Los participantes de mayor edad, sin embargo, ponen en valor otras razones motivadas por sus propias circunstancias. Buscan un reciclaje mayor en sus competencias.

“Los senior que estábamos acostumbrados solo a trabajar, desconocíamos esta situación y tenemos que aprender técnicas y tácticas para saber vendernos”, afirma Ángel Fernández,  ex participante de la Lanzadera Generalista de Santander (con edades comprendidas entre los 32 y los 60 años).

Las lanzaderas están conformadas por una gran variedad de ‘bloques’, cada uno imprescindible y con una función clara dentro de un engranaje, que ha provocado la extensión del modelo por todo el territorio nacional, y la proliferación de más de 600 lanzaderas.

Sesiones grupales e individuales

Las lanzaderas son llevadas por un coordinador/a, figura fundamental que lleva el hilo conductor para la consecución de los objetivos, y necesidades de los participantes. Para ello, se establecen sesiones individuales para las dudas más personales y específicas de cada persona en referencia a posibles entrevistas, o proyectos personales que puedan estar llevando a cabo dentro del programa.

En las sesiones grupales se buscan las necesidades de grupo, se intercambian experiencias personales de cada uno de los participantes, y en definitiva, se introduce el germen que dará lugar a la filosofía colaborativa y solidaria de la que bebe el programa.

Noemí Saiz, coordinadora de la Lanzadera Joven, mantiene que crear “equipo” y una “atmósfera propicia” para que sean los participantes los que tomen los mandos de la lanzadera es vital para lograr los resultados esperados. 

“Hay identificación, reconocimiento entre iguales a pesar de las diferencias. Porque hay un lenguaje compartido que no necesita ser puesto encima de la mesa.”La solidaridad del equipo genera unos lazos tan fuertes que da igual si yo te he pedido algo, porque si tu compañero/a necesita de ti, te va a salir natural. Esa es la fortaleza del equipo. Al final, la lanzadera es una plataforma que se va estrechando, y que está formada por cada uno de sus integrantes”. 

Las primeras sesiones grupales para Juan Alcón Vidal, ex participante de la Lanzadera de Santander, son las más interesantes porque “es cuando empieza el viaje, ese primer contacto donde uno se expone con toda sinceridad, sin ambages”.

Proyectos personales paralelos

Uno de los puntos más singulares de las lanzaderas es su versatilidad para lograr resultados. Tal y como se ha mencionado anteriormente, las lanzaderas trabajan la colaboración para aunar fuerzas pero al mismo tiempo, se trabaja a conciencia el desarrollo personal a través de proyectos que afloran de forma individual.

Estos proyectos se originan en las sesiones grupales e individuales. Algunos de ellos están preestablecidos y cada uno tiene a un participante que lo lidera y coordina, generalmente familiarizado con la tarea. 

Por otra parte y en un punto de progreso del programa adecuado para ello, surgen proyectos de forma espontánea afines a la formación y a las habilidades de los integrantes.

Es el caso de Elisa que graduada en relaciones laborales, decidió coordinar un mapa de empleabilidad en la Lanzadera Joven. Para ella, este proyecto ha sido algo que le ha servido significativamente. 

“Habiéndome especializado en gestión de personal, es donde se van a reflejar todas mis competencias desarrollando la negociación con empresas, la gestión de currículums, y motivando a los compañeros para que participen activamente”.

Por otro lado están los cursos que se realizan, en muchas ocasiones, gracias a la motivación colectiva que ejerce de fuerza para ejecutar nuevas acciones que de forma asilada quizá no habrían surgido.

“Mientras buscas trabajo, no se debe de parar de formarse y si lo haces con más gente que comparta un objetivo, mucho mejor. Esto te hace estar al pie de las ofertas de empleo y a la vez estas creando y formando parte de una red de emprendimiento”, opina el ex participante Juan Alcón Vidal.

“Cuando estaba terminando la formación me surgió trabajar durante seis meses en el Área de Innovación del Ayuntamiento de Santander y terminada la experiencia, se me han abierto nuevos horizontes”, apunta Juan.
Talleres

Los talleres varían según la edición que esté vigente para estar en sintonía con los participantes.
Alberto Caneda, coordinador junto a Tito de la Fuente del programa, destaca que “cuando el coordinador/a detecta una necesidad dentro del grupo, se busca hacer un taller específico para esto”.  “Esa diferencia es la que hace que los talleres tengan la fuerza que tienen, porque van en función de las carencias de esa lanzadera en concreto”.
Tanto Beatriz Mantecón como Elisa González, ponen en valor las herramientas que estos talleres les han proporcionado a la hora de descubrir competencias personales y profesionales, y ganar seguridad en otras. 

“Los talleres, y concretamente uno en particular, me hizo conocerme mejor a mí misma, y sobre todo a nivel práctico. Yo estudié magisterio y fue aquí cuando realmente me dije:  para esto vales ”, comenta Beatriz.

“He visto que se han valorado mis competencias, y esa seguridad me ha hecho pensar que si puedo tener esa iniciativa en el grupo de trabajo que es al final la lanzadera, en un futuro podré seguir la misma dinámica en una empresa”, expresa Elisa.

Contacto con empresas

Establecer contacto con empresas es uno de los puntos a tratar llegados al tramo final del programa, por ser un modo de poner en práctica todo lo asimilado previamente. Para ello se realizan diversas actividades.

Mapa de empleabilidad: El mapa de empleabilidad al que se ha hecho referencia como parte de los proyectos propuestos a los participantes, es una de las propuestas más interesantes de las lanzaderas, donde se contacta con empresas que ellos mismos seleccionan por afinidad a sus perfiles. 

Esto les otorga una herramienta para futuras intermediaciones laborales y autocandidaturas, además de una perspectiva más amplia del mercado laboral y del tejido empresarial donde se está buscando el empleo.

Jornadas de Speed Dating: En estas jornadas de aproximadamente dos días de duración, se reúnen empresas y participantes de todas las lanzaderas, por lo que en favorece el networking no solo con las empresas, si no también con otras personas desempleadas. 

Entrevistas de dos minutos por candidato donde el objetivo principal es entrenar las aptitudes para convencer a través de las competencias profesionales, con la gran ventaja de poder recibir retroalimentación del reclutador, que destacará fortalezas y aspectos a mejorar del entrevistado.

En muchas ocasiones además, coincide que en estas jornadas participan empresas que alguno de los integrantes de las lanzaderas han incluido en su mapa de empleabilidad, por lo que la simulación se puede transformar en una oportunidad real de entrevista.

Visitas a empresas: Esta actividad consiste en acudir a la ubicación física de empresas que puedan interesar a los participantes por ser afines a sus perfiles profesionales. Una ocasión para que conozcan la empresa a fondo y establecer contacto, pero también para potenciar su visibilidad, y aprender acerca de lo que las empresas buscan en el posible candidato y del proceso de selección de personal.

Emprendimiento 

En toda lanzadera se “busca descubrir capacidades emprendedoras de muchas personas que en un principio puede que no supieran que tienen y en segundo lugar, ayuda a desarrollar proyectos que igual de otra forma no se hubieran llevado a cabo”. Así lo expresa el concejal de Empleo y Emprendimiento, Daniel Portilla.

Alberto Caneda, coordinador del programa Cantabria Emprendedora del Servicio Cántabro de Empleo aporta que “ya son muchos los proyectos de emprendimiento que salen, lo que pide hacer cosas más grandes. Esto favorece hacer pequeños talleres de motivación hacia el emprendimiento, e ir mostrando lo que es más importante y lo que hay que corregir”.

“Si se ve además que en los grupos hay personas con proyectos ya sólidos, son muchas las lanzaderas que aquí amplían los talleres básicos que se dan con formación por ejemplo en contabilidad o marketing”, añade.

“Este año además ha habido varias lanzaderas que han implementado cursos para un acompañamiento mas profundo de los proyectos, y eso es algo que estamos estudiando para que en futuras ediciones se incorpore como una parte más del programa. Hasta ahora no se ha hecho así porque no se vio la necesidad pero parece que ahora ya sí es necesario”, concluye Caneda.

En cuanto a lo que puedan suponer las lanzaderas para el ecosistema de emprendimiento el director del EMCAN, José Manuel Callejo confiesa que, "junto con la Comisión Europea y otras regiones de estados europeos, se están poniendo en común diferentes prácticas con la intención de ser germen de una futura estrategia de economía social en Cantabria, de la que actualmente carecemos”. 

“Desde las lanzaderas, al trabajar en equipo, pueden ser también germen de esas cooperativas y sociedades que además son de las organizaciones más resistentes a la crisis económica”, sentencia Callejo.

Acciones compartidas entre lanzaderas

Todas aquellas iniciativas que conectan unas lanzaderas con otras, nacen con la misión de  amplificar el factor solidario que define al programa. Actualmente, existen diversos encuentros donde se interactúa con miembros de otras lanzaderas.

“La constante innovación dentro del programa depende de que haya una transferencia de conocimientos, de un 'saber hacer' entre lanzaderas. Por eso, son muy importantes las jornadas que se organizan entre las lanzaderas, y también la formación que reciben previamente los coach”, declara José Manuel Callejo.

Las interlanzaderas de formación son jornadas pensadas para que los participantes que lo deseen, impartan un taller sobre algún tema de su interés o especialidad con el propósito de exaltar sus capacidades y poner en práctica lo aprendido en términos comunicativos.

En lo referente a las interlanzaderas de emprendimiento, es “un paso más en el que se juntan todos los proyectos para que se vean ellos como grupo, intercambiar experiencias, y en definitiva, hacer networking”, declara Alberto Caneda.

Llegando al final del camino

Acercándose a la cúspide del programa se pone en valor todo lo vivido durante los meses anteriores, independientemente de lograr el empleo deseado o emprender en ese periodo.

A la pregunta de qué otros objetivos persiguen las lanzaderas, el concejal de Empleo, Daniel Portilla, responde: “Se trata de un programa en el que se trabajan aspectos relacionados con las habilidades personales y profesionales de cada uno de los participantes, útiles no solo para la búsqueda de empleo y la inserción en el mercado laboral, sino también a nivel personal. Ayuda a posicionarse en el mercado laboral”.

María José, ex participante de la Lanzadera de Santander valora “no haber hecho el proceso en solitario y tener más claro mi objetivo. Autoconocimiento”.

Por su parte la ex participante de la Lanzadera Joven, Beatriz Mantecón, que consiguió un empleo en el desarrollo del programa estima: “Conseguí el trabajo gracias a cambiar esas preferencias en mi demanda de empleo, y estoy muy contenta con mi coordinadora porque me ayudo mucho a agilizar los tramites, para que en el último día pudieran enviar mi currículum. Al día siguiente ya me estaban llamando”. 


A diferencia de otros proyectos de carácter temporal, el modelo de las lanzaderas en palabras de Alberto Caneda "está personalizado, porque a diferencia de otros que tienen el fin muy claro y pueden estar personalizados, pero a corto plazo como un taller de empleo, la lanzadera es un lapso de tiempo en el que se te da la oportunidad de redirigirte, lo que facilita obtener los resultados que buscas”.

Una estructura flexible que “ rompe esa forma de pensar en los programas donde primero se piensa en el proyecto y después se busca a la gente que participe, cuando tendría que ser al revés”, apunta.

Además “a través de este programa se está logrando muchísimo, con muchos menos recursos económicos”, revela Callejo, director de la EMCAN.

De esa flexibilidad que irradia su planteamiento, nacieron hace dos años las Lanzaderas de Empleo Joven en Santander para menores de 30 años. 

Para Portilla su creación era necesaria : “Aunque en la búsqueda de empleo todos nos podemos enfrentar más o menos a las mismas situaciones, una persona joven, con titulación o no, con experiencia o no, se enfrenta a situaciones por las que ya ha podido pasar una persona de más edad. Se trata de adaptar el programa a las peculiaridades de este colectivo”.

Lanzaderas de empleo y emprendimiento solidario es por tanto según lo recogido en este reportaje, un programa caracterizado por su capacidad reinvención en base a las necesidades que surgen en el contexto imperante. Por ello, en su penúltima edición, este programa supo hacer frente a un cambio repentino en su formato debido a la pandemia que recién comenzaba en nuestro país. 

“Esa flexibilidad que tiene el programa de permitir personalizar, ha facilitado el que no se pierda ese componente de presencialidad”. “En cuestión de meses, hemos descubierto que muchas herramientas que antes no utilizábamos por desconocimiento o pereza, en realidad son mucho más rápidas y ágiles”. “Se ha cerrado esa brecha que teníamos todos en el mundo tecnológico de trabajar en lo digital”, ultima Alberto Caneda.

Además gracias a esta readaptación, se han resuelto otras necesidades pendientes porque en palabras de Callejo, “se hace posible la participación de personas que tienen más difícil desplazarse por razones geográficas, de conciliación e incluso de salud”. 

Todas estas herramientas, las que estaban y las que se incorporan,  brotan no solo para mejorar competencias profesionales. También proporcionan aptitudes que les ayudarán en otros aspectos de su vida. 

Y es que “los participantes que no encuentran empleo durante el periodo que dura la lanzadera, la valora igual de positiva que aquellos que sí encuentran un empleo porque se trabaja más allá de eso”, concluye Noemí Saiz.