Innovación

Todo el mundo puede innovar independientemente de su capacidad tecnológica o económica. Innovando, las empresas son capaces de conseguir dos efectos importantes para su negocio. Con el primero, llegar a ofrecer productos, procesos o servicios con mejores prestaciones y, con el segundo, producirlos con menores recursos.

La definición más extendida y aceptada internacionalmente corresponde al Manual de Oslo, elaborado por la OCDE en 2005, según el cual "una innovación es la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores".

Esta definición incluye aspectos que no dependen necesariamente de la tecnología. La innovación en productos o métodos de producción normalmente requerirá el uso de una tecnología novedosa que los dote de nuevas funcionalidades o mejore su eficiencia. En cambio, la apertura de un nuevo mercado, la implantación de una nueva estructura de mercado ¿cambiando las relaciones entre clientes y proveedores, por ejemplo - o la introducción de mejoras organizativas no tienen por qué depender de nuevas tecnologías aunque pueden requerir la aplicación o el uso de las ya existentes.

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